domingo, 6 de junio de 2010

Modesto Montoya


Hoy el conocimiento es lo que hace ricos a los países”


Entrevista y foto por Gianmarco Farfán Cerdán


Su aspecto apacible y equilibrado promete una buena disposición para la entrevista. Modesto Montoya Zavaleta (La Libertad, 1949), uno de los científicos más importantes del Perú, se entusiasma serenamente al hablar de la ciencia. Doctor de Estado en Ciencias Físicas, investigador, catedrático, ex presidente del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), autor de libros científicos, conferencista internacional, entre otros méritos y reconocimientos, Montoya tiene una vasta experiencia científica desarrollada en Sudamérica, Europa y Estados Unidos. Vive para y por la ciencia, esa palabra olvidada intencionalmente por el Gobierno actual y todos los anteriores. Olvido que nos ha llevado a ser los reyes de la exportación de materias primas pero también de la importación de tecnología. Montoya tiene mucho que decir sobre la dura realidad peruana de este tema, la cual en el fondo refleja por qué seguimos en el subdesarrollo como país, todavía.


El alemán Albert Einstein dijo una vez que “hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. ¿Cuánta voluntad existe por parte del gobierno peruano actual para desarrollar la ciencia y la tecnología en el país?
Hasta ahora no se organiza un real sistema de ciencia y tecnología. Existen pequeños institutos, que yo les llamo microscópicos porque son -en comparación con los que tienen Estados Unidos- mil veces más pequeños. No solamente son pequeños sino que están desarticulados. Se llama institutos al conjunto de personas que, en cualquier país desarrollado, entraría en un pequeño departamento de alguna facultad de una universidad mediana. Me temo que no hay el número de científicos suficiente en los institutos, no colaboran entre sí, entre institutos. No resuelven problemas del Perú en forma interdisciplinaria y multiinstitucional. Es decir que no hay masa crítica, salvo alguna que otra institución, como por ejemplo (la universidad) Cayetano Heredia, que tiene bien enfocado su trabajo en cuestiones médicas. Que recibe mucha cooperación internacional debido a que toma problemas relacionados con la salud que interesan a los países desarrollados y al nuestro también. Y el Instituto Geofísico que tiene una antena construida por Estados Unidos, en donde trabaja gente con sueldos de Norteamérica, con la cooperación norteamericana. Salvo estos dos casos, los otros no tienen norte, están desarticulados, no tienen los recursos para contratar nueva gente. Hay una ley que prohíbe el nombramiento de personas en los institutos del Estado, salvo que sean policías, militares, jueces, diplomáticos. Significa que el Perú no da prioridad a la ciencia y tecnología hasta ahora. En el último tramo del gobierno de (Alejandro) Toledo se logró que se pueda contratar científicos, ingenieros, en los institutos del Estado. Eso fue en junio (del año 2006), antes que él se vaya, y en agosto el nuevo gobierno eliminó esa posibilidad.

El Gobierno de García.
El Gobierno de García, en agosto del 2006, eliminó esa posibilidad de poder nombrar gente. No hay nombramiento. La gente tiene cincuenta, sesenta años en edad promedio. Es como si un equipo de fútbol tuviera gente de esa edad, y hubiera una ley que prohíbe un nombramiento de nueva gente.

No hay un recambio generacional.
Para nada. No hay ningún interés del Gobierno de hacerlo. Y además, no tenemos ni siquiera un ministerio de Ciencia y Tecnología. Hasta Bolivia tiene un viceministerio de Ciencia y Tecnología y acá no. Se habló, cuando entró el Gobierno (de García), de una reforma del Estado, pero realmente no han hecho nada. Todo quedó en palabras.

¿Apoyar la ciencia y la tecnología es la ruta más rápida de cualquier país para llegar al primer mundo?
Esa es la ruta que han hecho todos los países que ahora tienen una vida razonablemente decorosa. Tenemos tantos casos. Corea, que era más pobre que nosotros en los cincuenta, ahora está entre los más ricos. Irlanda, que también era pobrísimo, ahora es más rico. Todos han seguido el camino de la ciencia y la tecnología. Finlandia, que en los años cincuenta era más pobre que nosotros y se dedicaba a cortar árboles y vender la madera en bruto, ahora son los genios de la informática, los celulares, la microelectrónica. Todos han seguido ese camino de la ciencia y tecnología, no hay nada que pueda haber sido hecho con materias primas, como pretende el Gobierno actual.

Seguimos siendo los reyes de la materia prima.
El propio presidente lo ha dicho en sus famosos artículos El perro del hortelano: “déjenme vender la tierra de los indios, déjenme explotar las minas, ¿por qué se oponen?”. Y siempre habla de eso. En cuanto a educación solamente dice que han aumentado el gasto de los alumnos de 400 soles por alumno a 600. Es una miseria. Eso es como decir: “yo he dado una propina a alguien de diez, ahora le he dado de doce”. Igual está de pobre la educación. Es terriblemente desigual. La sierra está totalmente abandonada, los chicos reciben clases que no son clases, se sienten prisioneros en las escuelas porque los profesores no están preparados.

(Escuelas) unidocentes.
Así es. Hay uno que enseña a todos los grados, están mal alimentados, comen papa y trigo todo el tiempo, llegan a tallas muy bajas, comparado con lo que deberían ser. En la sierra la talla promedio de los niños bien nutridos sería 1.85 m. Están en 1.60 m. No los niños sino la talla promedio de la gente. La alimentación es básica para el crecimiento del cuerpo y cerebro. De modo que, malnutridos y con mala educación, están condenando al país a una pobreza permanente.

¿Cuánto del presupuesto anual del Estado se destina a los sectores de ciencia y tecnología?
El porcentaje está por orden de 0.11, 0.12 por ciento. Chile está en 0.7 por ciento, los países desarrollados están dos por ciento. ¡Dos por ciento del PBI! Que si se sabe cuánto es el PBI de esos países, es una cosa inmensa. Pero aún así Obama en su discurso ha señalado que va a traer a los talentos del mundo. O sea que va a llevar más científicos peruanos -y de otros países- para elevar la potencialidad de ese país. En el discurso que ha dado Obama el 24 de febrero (del 2009) ante el Congreso menciona a las universidades y los laboratorios, o sea que son los motores para el desarrollo de ese país. Acá en el nuestro no. Comienzan por temas de vender alcachofas, espárragos, que solamente aprovechan el sol del Perú y mano de obra barata: seiscientos, cuatrocientos soles. Trabajan de sol a sol y, efectivamente, el promedio hace crecer un poco pero no indica para nada que estamos saliendo de la pobreza.

¿El Perú es un país anticiencia?
Aparentemente sí porque -de lo que le he contado- un Gobierno que no se preocupa durante años, no hace absolutamente nada por reformar la ciencia, por darle más apoyo a los institutos, por hacer un ministerio de Ciencia -no hay ninguna voluntad-, es anticiencia.

¿Es rentable ser un científico en nuestro país?
No en nuestro país. Los chicos que se forman en la universidad para ser científicos, todos se van prácticamente al extranjero, y tienen una muy buena vida, están muy contentos pero no piensan jamás regresar. China envió millones de jóvenes al extranjero pero luego, con una política de atracción les daba sueldos muchísimo mayores que los normales, y han regresado a China en los años noventa. Se habían preparado en los setenta, ochenta, y han hecho de China la primera potencia tecnológica. Ahora el primer exportador de productos de alta tecnología es China. Ha desplazado a Estados Unidos. Gracias a esa política que tiene ya treinta, cuarenta años.

Para usted como científico: ¿dónde reside la riqueza de un país?
El Banco Mundial ha señalado que la riqueza del país, las cuatro quintas partes vienen del conocimiento, de lo intangible, lo que tiene el cerebro de la gente -la forma cómo se organiza-. Cómo conjuntamente tienen la cultura, la manera de pensar. Esa es la riqueza en los cuatro quintos. Y solamente en la quinta están las materias primas. Entonces, el Perú está trabajando con la quinta parte de su potencialidad.

¿En el Perú se podrá construir algún día un acelerador de partículas que nos permita competir internacionalmente?
El objetivo hoy ya no es construir cosas en un solo país. El objetivo es hacer los mejores experimentos con el mejor acelerador que hay en el mundo. ¿Esto qué significa? Que en el Estado debe haber una política de cooperación -hacer convenios, contratos- con países extranjeros. Por ejemplo, el caso concreto del acelerador más grande del mundo que está en Suiza. Ese acelerador lo han construido todos los países de Europa, con plata también de Estados Unidos, Japón y Rusia. Nosotros también podemos hacer un contrato con ellos, para que el Perú ponga algo de presupuesto y los científicos peruanos participen en la explotación de ese acelerador y la construcción de lo que sea necesario construir. De esta manera, los científicos peruanos obtienen buenos resultados conjuntamente con otros pero al mismo tiempo aprenden las tecnologías que ellos utilizan.

Claro. De repente muchos políticos o muchos Estados -como el peruano, por ejemplo- no entienden cuál es el beneficio de intervenir en la creación o el desarrollo de un acelerador de partículas. ¿Cuál sería el beneficio tangible, que es lo que tanto interesa a los políticos?
Los políticos no entienden nada de este asunto, así que no me preocupo mucho. Pero los ingenieros, los empresarios inteligentes del Perú, saben muy bien que hoy el conocimiento es lo que hace ricos a los países. Es más, el TLC que se ha firmado con Estados Unidos, básicamente se centra en la propiedad intelectual. Es decir, el respeto a las patentes. Y la justicia, la policía, todo el aparato burocrático, va a estar persiguiendo a aquellos que violan el derecho de las patentes, de la propiedad intelectual. ¿Y cómo se hace una patente? Se hace en laboratorios como el de Suiza. Cuando uno hace un acelerador tiene que construir una serie de dispositivos. Algunos de ellos tienen que inventarlos. Esos nuevos dispositivos se patentan, y cuando participa un país en la patente también participa de los beneficios de la patente. Si no participa, simplemente vamos a estar pagando por las patentes. En Perú, todas las patentes son del extranjero, prácticamente. De modo que, cada vez que se quieren usar, el Perú tiene que pagar. ¿Esto qué significa? Que si no participamos conjuntamente con otros países -por ejemplo, el caso del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) en Suiza- no patentaremos nunca. Y si participamos con ellos tendremos una parte de las patentes. Recibiremos algo a cambio porque de esa manera se estaría valorizando el conocimiento de los científicos peruanos.

El ámbito científico siempre ha sido de dominio masculino -o mayormente- a través de la historia. No han existido muchas Marie Curie. ¿A qué cree que se deba esto?
No solamente en la ciencia sino en todos los trabajos ha dominado el hombre, pero en realidad eso es una cosa del pasado. Hoy en día la defensa del país está en la ciencia. Los equipos de defensa y ataque hoy en día son tecnológicos, y los radares, los satélites en que se ve a las personas con mucho detalle, los misiles que van y dan en la habitación donde está el enemigo, todo eso es ciencia. Ya no es como antes que tenía que enfrentarse al enemigo cuerpo a cuerpo. Y el Gobierno, el Ejército, la Marina peruana todavía está en tiempos del pasado, donde se escoge a los militares por su talla -algunos casi incluso con discriminación, como la Marina que escoge por apellidos y recomendaciones entre ellos-. Ahora las cosas están diferentes. Se ve por la televisión la guerra que ha habido en el desierto de Irak y alrededores: es solamente tecnología. Hasta los soldados de más bajo rango tienen un equipo tecnológico que permite dar información continua a la central para que se envíe los misiles. Las armas con telescopios, luz infrarroja, una serie de cosas que viene de la tecnología. Ya no estamos en la época de la defensa de la fuerza bruta. La ciencia y la tecnología es el elemento fundamental para la defensa de cualquier país.

¿Cuál ha sido el mayor aporte de la física al desarrollo de las ciencias, en general?
¿Se refiere al desarrollo del Perú o en general?

Al desarrollo de las ciencias.
En general, lo que ha cambiado la manera de vivir de las personas ha sido el descubrimiento del semiconductor. Ha permitido la miniaturización de los equipos electrónicos y las computadoras, y ha permitido el acceso a las computadoras –muy veloces y complejas- a las familias. Esto ha sido una revolución de la información gracias a la tecnología y la física de semiconductores. Y también la optoelectrónica, es decir, el funcionamiento de luz como intermediario de información para tener las fibras ópticas que han dado más velocidad todavía a los equipos electrónicos u optoelectrónicos. Eso en el campo de la física. También hay que mencionar en ese mismo campo los materiales. Hay nuevos materiales que se están investigando. Por ejemplo, los materiales que emiten luz, semiconductores que emiten luz con muy bajo consumo de energía van a dominar el futuro. Ya están en los laboratorios y van a cambiar también la manera de vivir. En lo que respecta a otras disciplinas de las ciencias, la genómica, la genética, el descubrimiento del ADN y sus propiedades, y sobre todo la manipulación de estos en los laboratorios -que permiten cosas como la clonación, la modificación de los genes, los transgénicos, la medicina genética que permite demostrar que cada persona es única y la manera de tratarse de sus enfermedades también tiene que ser única-, todos estos conocimientos de las características básicas de la vida en el ADN y sus propiedades han revolucionado la manera de ver las cosas y tratar al hombre.

Digamos que la física está imbricada con otras disciplinas científicas y es bien difícil separar los avances.
No, ya no se puede separar. No. El ADN fue descubierto por un físico, un biólogo, y otro más, pero ya están totalmente imbricados. Los equipos de medicina, los médicos, ya no son como antes que se dedicaban a palpar, tocar, en los años cuarenta, cincuenta. Hoy, un cuerpo humano es puesto en una serie de máquinas que permite obtener información sobre el tipo de enfermedades de sus órganos internos, el funcionamiento. Incluso, ahora se ve cómo está funcionando el cerebro, y esos son equipos de física. Todos esos son equipos de física, de modo que el médico sin la información que le dan los equipos de física, manejado por físicos, no sería médico en estos tiempos. Más cerca de la medicina ahora está un físico. Un caso muy concreto: en el pasado se creía que la esquizofrenia se veía a los dieciocho, veinte años, pero eso era porque los médicos solamente se basaban en los síntomas. Hoy los físicos con equipos de imágenes del cerebro muestran que esto puede empezar a los diez años con el deterioro de las células cerebrales. Ves ahí que la física está totalmente imbricada con la medicina.

Se puede ver en facultades de medicina también laboratorios de física.
Son laboratorios de física. Incluso en los países desarrollados hay lo que se llama física médica. La física médica son físicos que se dedican a estos equipos de medicina.

Creo que usted ha implementado…
En el IPEN yo implementé eso. Y en la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería). Fui el que impuso eso porque precisamente conocía cómo mis colegas físicos -en Canadá, Estados Unidos, Inglaterra- hacían. Propuse y se aceptó. Pero lo interesante es que en esos países el nivel del físico médico y del médico es el mismo. Por lo tanto tienen los mismos privilegios, deberes y responsabilidades. Acá no se reconoce al físico médico. Estamos tan atrasados que ni siquiera existe el puesto de físico médico en los hospitales del Estado, así que estamos con cuarenta años de retraso.

¿Cómo se considera usted: físico, físico nuclear, físico médico?
Mi especialidad es físico nuclear. Allí hay un problema: siempre he escuchado personas en el Perú, físicos, que supongo que la palabra físico médico, físico nuclear les suena bonito, y se dicen físico nuclear, pero es engañarse a sí mismo porque la física nuclear es la ciencia que estudia el núcleo del átomo. El átomo tiene un núcleo y electrones alrededor, y el núcleo tiene comportamientos que están siendo investigados. Entonces, el que investiga eso es físico nuclear, no el físico médico que aprovecha la radiación que sale del núcleo para curar enfermedades -terapia de cáncer, por ejemplo-. Ese no es físico nuclear, ese es físico médico.

Aplicativo, más que nada.
Aplicativo. O un físico que utiliza la radiación que sale para irradiar alimentos y hacer que tengan una vida útil más larga, no es físico nuclear. Son físicos aplicados a la conservación de alimentos. Y así hay una serie de físicos que a veces se dicen físico nuclear pero no lo son. Físico nuclear es el que estudia el núcleo en sí, su comportamiento. Es como el físico solar -que estudia cómo se comporta el sol- pero no el que aplica la luz solar para generar energía. Ese ya no es físico nuclear, es físico estado sólido -que está aprovechando las propiedades de los materiales para que la luz solar se convierta en electricidad-. Como también hay calentadores solares que utilizan la luz con tubos en serpentinas, tubos negros. Calienten el agua y si tiene ducha con agua caliente, ese no es físico de hogares, es técnico en termas, ¿no? Hay una confusión de términos, pero yo me considero físico nuclear, que no es más ni menos que otros sino que estudia el núcleo, y en particular el núcleo de uranio que se parte en dos. Hago simulaciones, publico en revistas internacionales -esa es también otra característica-. Nadie puede decir que es físico nuclear si no ha publicado un artículo en una revista de física nuclear. Hay que comprender esos términos.

Da el grado académico la publicación de artículos científicos.
Mire, yo considero que físico nuclear es aquel que tiene un grado, un diploma donde está escrito “físico nuclear” en alguna parte.

El publicar es un requisito indispensable, también.
Claro, pero si tienes el grado y no has publicado nada en una revista internacional, es como un abogado que tiene el diploma y no ha defendido ni un caso.

Así es.
Algo así, ¿no?

No hay nada que demuestre sus conocimientos.
Tiene que publicar, porque cuando uno publica ha sido juzgado por sus pares, por los científicos ya mayores que conocen.

Es la prueba ante el gremio.
Así es. También hay alguien que recibe un título de ingeniero civil y nunca construye una casa o nada que se le parezca. Ya no, pues.

¿Cuáles son para usted los científicos más valiosos del país?
Todo eso se mide por el número de publicaciones que pueda tener la persona. En este sentido nosotros tenemos una red internacional de ciencia y tecnología que da premios a la gente, y hemos premiado al doctor Hugo García de la Universidad Cayetano Heredia, porque es el que más publica sobre temas de medicina. Él está haciendo estudios de la cisticercosis -que viene de los chanchos y malogra los cerebros de las personas- en Tumbes. Él es el que publica más, en ese sentido es el mejor. Después, en el área de física tenemos a Ronald Woodman, que tiene el (Radio) Observatorio de Jicamarca. Ha hecho muchas publicaciones y ha recibido premios internacionales por su trabajo de estudios de alta atmósfera. Por número de publicaciones también es uno de los mejores. Estoy mencionando dos casos cuyo trabajo ha sido hecho gracias al apoyo de países extranjeros. Hugo García recibe plata de Bill Gates y otras instituciones para hacer el trabajo que hace. Ronald Woodman -con Jorge Chau que trabaja con él-. Ahora Jorge Chau es director del Radio Observatorio de Jicamarca, reciben plata del extranjero. Así que no hay milagros en esto. Después hay una científica que es muy importante en nuestro país, la rectora de la Universidad Cayetano Heredia, Fabiola León Velarde, que, además de ser científica de la altura -afecta a muchos el problema de la altura- es una líder que ha sido elegida por sus pares, todos hombres. La primera mujer -ya que usted hablaba de mujeres en ciencia-, la primera rectora de la Universidad Cayetano Heredia, y tiene gran autoridad ante sus colegas, siendo bióloga.

Es la Marie Curie del Perú, por así decirlo.
Digamos así. Siendo bióloga, además. Es rectora de una universidad que fue dominada por mucho tiempo por médicos.


Estudios en el extranjero

Usted que ha realizado trabajos de investigación en diversos países de Europa y en Estados Unidos, ¿dónde ha visto mayor apoyo hacia el tema científico?
En general, en los países desarrollados dan apoyo total. Eso es un tema que no se discute. Pero personalmente, donde he recibido mejores tratos, creo que en Alemania. En Alemania estuve un año. Ahí a uno lo tratan prácticamente como a rey. Primero, lo colocan en una residencia donde hay científicos invitados, un castillo donde vive gente rica. Cada fin de semana le organizan una recepción. ¡Cada fin de semana!

¿Todos son científicos?
Todos son científicos del mundo entero que van de visita y una vez al mes nos llevan a pasear, a hacer turismo en Alemania. Uno está feliz ahí. Realmente se siente que hay un gran respeto por los científicos. Y si se enteran que somos profesores en la universidad, todavía mayor (respeto), porque ahí ser profesor es una cosa casi de noble. Y luego en Francia, por supuesto. Yo agradezco mucho a Francia porque me recibió cuando llegué por primera vez a Europa.

Su primera parada europea.
Así es. No hicieron ninguna distinción de nacionalidad. Ahí solamente juzgan a uno por lo que produce. Cuando yo hice el primer año de estudio allá, la directora del programa me llamó y me dijo: “mire, señor, usted está entre los primeros alumnos, por lo tanto se hace acreedor –sin habérselo pedido yo- a una subvención de investigación para que haga su tesis donde quiera, nosotros le vamos a pagar”. Digo: “pero yo soy peruano”. (Ella responde:) “La ley no dice que esto es para franceses o peruanos, dice: los primeros”. ¿Se da cuenta?

¿De qué era su trabajo ahí?
Acababa de terminar el estudio doctoral, la parte académica, los cursos. No tenía especialidad todavía, sino que me daban plata ya, una mención, un trabajo. Me daban porque había estado entre los primeros. O sea que podía ir a buscar a cualquier laboratorio con mi plata.

¿En Francia?
En Francia. Y por supuesto escogí lo mejor, que fue la Comisión de Energía Atómica, que fue fundado por un Premio Nobel de Física, donde estaban los mejores. Estuve allí, junto con gente que alguna vez hizo la bomba atómica o estudió con gente que hacía la bomba atómica, o sea que me recibían como si yo…

¿Allí había estado Oppenheimer?
También fue pero sobre todo estuvo el señor Frederic Joliot-Curie, que fue el que inventó la bomba atómica y descubrió que justamente en la fisión nuclear se producían neutrones que daban lugar a la bomba atómica. Es una cosa muy interesante. En esa época me sentía bastante emocionado por todo lo que ocurría. Lo único que uno tenía que hacer era ser buen estudiante, investigar, tener gusto por lo que hacía. Basta con eso, le abren las puertas en el mundo.

¿Y quería quedarse allá o quiso venir al Perú para replicar lo que había visto ahí?
En realidad, ya saliendo del Perú estaba decidido cien por ciento que tenía que regresar. Tan es así que cuando llegué hice lo que tenía que hacer lo más rápido posible. ¿Qué quiere decir eso? Que la tesis de doctor de Tercer Ciclo de la universidad, que normalmente los colegas que iban allá la hacían en dos, tres, cuatro años, yo la hice en un año por querer regresar lo antes posible. En cambio, otros la hacían larga para quedarse lo más posible. Yo al primer año terminé, la gente se quedó sorprendida, y pagaban bien.

¿Usted ya tenía hijos, estaba casado?
Sí tenía hijo, claro. Pero no sentía eso, no estaba en mis cálculos. En mis cálculos estaba el estudio. Ahora, el tema es que por haber hecho tan rápido (el doctorado de Tercer Ciclo) la Comisión de Energía Atómica me propuso una cosa que no pensé, porque no se lo habían propuesto a ningún peruano que iba con beca: hacer un doctorado de Estado, que es un doctorado muy especial. Ahí sí que me agarraron la vanidad. Porque yo quería regresar al Perú pero cuando me ofrecieron para hacer el doctorado de Estado era un privilegio muy grande que no podía desechar. Entonces, me quedé cuatro años más, pero igual lo hice lo antes posible para regresar.

¿De cuántos años era en verdad el doctorado de Estado, ya que usted dice que lo hizo lo antes posible?
El primer doctorado que hice se llama doctorado de Tercer Ciclo, que es lo que hacían todos los peruanos que iban allá. Es el doctorado normal que se hace en tres años. Lo hice en uno. El otro, igual, la gente lo hace en cinco, seis. Yo lo hice en cuatro. Y eso es mucho más complejo porque el doctorado de Estado es un trabajo que normalmente en el pasado le daban a la gente que terminaba ya la carrera. Gente de cincuenta años que acumulaba todos los trabajos que habían hecho en la vida y lo presentaban en la universidad para que, evaluando su trabajo de vida, le dieran este estatus.

Como un premio a la trayectoria.
Claro. Pero en los años setenta, los franceses se dieron cuenta que habían jóvenes que podían hacer igual contribuciones importantes sin necesidad de estar viejos. Fue una especie de reto que dieron a la juventud.

¿Cuántos años tenía usted cuando recibió este doctorado de Estado?
(Año) ochenta, ochenta y uno: treinta, treinta y uno.

A eso de los cincuenta años usted le rebajó diecinueve años.
Más o menos. Pero igual vine lo antes posible al Perú. Fui cauto por supuesto, vine mucho antes para ver qué pasaba acá. Vine como en noviembre del ochenta y uno, estuve aquí para ver si había trabajo y el IPEN me dio trabajo. Por lo menos promesa de trabajo. Con esa promesa fui, traje mis cosas en abril, y me quedé en el Perú con todo gusto. Y no me arrepiento porque estoy muy bien y feliz.


De vuelta al Perú

¿Desde cuándo está en el IPEN?
Ingresé en el 82. Abril del 82.

Usted ha revolucionado el IPEN.
En realidad, lo que pasa es que el IPEN, cuando yo ingresé estaba dirigido por militares. Todos los directores prácticamente eran militares, presidente y directora ejecutiva. Hubo un enfrentamiento muy grande entre ellos y los civiles. Los militares me consideraban mucho, me dieron un cargo de dirección, pero los civiles me dijeron: “ellos ganan tanto, tienen privilegios y reparten todos los recursos. A nosotros no nos dejan nada, y ganamos cien dólares al mes”.

¡Al mes!
Así era en esa época. Cien, doscientos dólares, una cosa mínima.

Menos del sueldo mínimo vital.
En esa época no. Era el sueldo que tenían los profesores. No sé si cien dólares pero una cosa minúscula. Y los militares lo que hacían era, usando la plata del proyecto que había con Argentina, iban allá (al IPEN) y ganaban ocho mil, siete mil dólares. Es decir, era una…

Corrupción.
No sé si se llama corrupción pero era la utilización de sus cargos para enriquecerse. No sé muy bien qué habrán hecho, pero la gente estaba muy descontenta y me puse del lado de los civiles. Como premio, los militares me despidieron.

¿En qué año fue eso?
Eso fue el 84. Yo no tuve ningún problema porque me fui a Alemania, luego a Francia, Estados Unidos. Pero siempre venía, cada seis, siete meses, para ver si me daban de nuevo trabajo. Me encontraba haciendo experimentos en Berkeley, en California, uno de los grandes laboratorios, justamente de donde salen premios Nobel, de donde sale este señor (Steven Chu) que han nombrado ministro de Energía en Estados Unidos -Obama lo ha nombrado-, ahí estuve. Me entero de que acababan de cambiar en el IPEN al presidente, ya no había militares, estaba mi profesor de física nuclear. A mi profesor lo habían nombrado presidente en el IPEN. Vine inmediatamente, no dudé ni un instante, dejé el contrato que tenía que respetar pero no respeté. La gente en Norteamérica se enojó conmigo un poco porque eso no se hace, pero yo prefería venir lo antes posible. Prefería que se enojen los norteamericanos a quedarme sin volver al Perú.

Usted estaba solo allá.
Sí, estaba solo. Sí.

Claro, quería estar con su familia y sus raíces.
No, el problema era el Perú. Si no regresaba al Perú en esa oportunidad -donde mi profesor era presidente del IPEN- ya no hubiera podido regresar porque me habían vetado en el IPEN.

¿En qué año regresó al IPEN?
(19)88.

¿Desde ahí ya no se ha ido?
No. Lo curioso es que el gobierno aprista de esa época, porque mi profesor no era aprista lo maltrataron. También a mí, e hicieron todo lo que pudieron para que me fuera. Hasta quisieron -entre comillas- humillarme. Pero yo no me sentía humillado sino sentía que ellos eran unos animales. Para darte un caso concreto…

¿Pero cuál era el motivo?
Porque yo no estaba de acuerdo con su política de favoritismo.

El carnet aprista.
Llenaron el IPEN de gente hasta por demás, con gente que no era necesaria. Había barman que servía copas…

¡Barman!
…a los directores. Como no me mostraba de acuerdo con eso, en una oportunidad hicieron un nombramiento automático de un montón de personas. Hasta a los practicantes que estaban allí -para que no haya mucha bulla de la gente- los nombraron. Pasaron de practicantes a nombrados.

¡De practicante a nombrado!
Sí. Y trajeron un montón de administrativos, de apristas que venían de todos lados. El IPEN se triplicó en personal. Nombraron a todos, menos a mí. Parece increíble. Ellos pensaban que con eso me iban a humillar.

O al menos que iba a renunciar.
El IPEN no es de los apristas, y si quieren que me boten, pero eso de nombrar a doscientas personas y a mí dejarme contratado, me parece una ridiculez. Son ellos los que quedan mal, yo no.

Por supuesto.
Pero lo hicieron tan mal que se volvió un caos. Y los marinos –porque antes estaban los del Ejército- se aprovecharon de este caos y le dijeron a Alan García: “oye, esto se vuelve un caos completo con tu gente. Si no nos devuelves el IPEN a los militares, es bajo tu responsabilidad”. Parece que Alan García se “chupó”, vio el burdel que habían hecho sus partidarios y entregó el IPEN a los marinos. Y los marinos -mucho más inteligentes- hicieron un concurso.

Y más ordenados, también.
Claro. No un nombramiento automático sino un concurso abierto para nombrar gente, y allí ingresé después que me calificó el jurado con la calificación más alta, motivo por el cual hoy soy el único que está en el nivel más elevado. Hay doce niveles, del uno al doce: soy el único que tengo el nivel doce. Al final los apristas me hicieron un gran favor, porque una cosa es que uno haya entrado por nombramiento automático, y otra por concurso con el nivel más alto.

Que es su puesto.
Esas son cosas del APRA. Y ahora que están de nuevo los apristas en el poder están todas las ciencias sin norte, sin apoyo, sin organización. No apoyan en nada.

Usted sigue.
Yo, sí. Soy investigador del IPEN.

Ya no le interesará la parte administrativa, supongo.
Cuando me pusieron allí de administrador hicimos grandes cambios. Uno de los cambios que hice es dar importancia a la publicación -de lo que yo le estaba hablando-. No puede haber un instituto en el mundo que se diga de ciencia y tecnología, sin publicar. Y antes que yo entrara como directivo, no se publicaba nada. Es más, se desincentivaba la publicación. A partir de nuestra gestión…

¿En qué año comenzó a hacer eso?
El 2001 ha comenzado a publicarse, ya estamos en buen ritmo. También hice un concurso público donde entraron los mejores físicos, biólogos y químicos del Perú. Desafortunadamente, con esta nueva política han comenzado a renunciar pero hay jóvenes que se quedan todavía y son los que producen la ciencia en la institución.

¿Dónde puedo ir y conseguir esas publicaciones científicas? Tengo que ir únicamente al IPEN para comprar…
Supongo que en la página web del IPEN está lo que se llama el Informe Científico Tecnológico, que también fue mi decisión cuando llegué de presidente. Dije: “no hay institución de ciencia y tecnología que cada año no dé informe de lo que ha hecho”. Los informes son lo que ha producido, lo que ha investigado. Y se inició el Informe Científico Tecnológico, donde se describe todo lo que ha hecho el IPEN, el número de publicaciones que ha hecho -pero allí lo que le dan es la referencia-.


Los niños y la divulgación de la ciencia

Ahora usted está incentivando el desarrollo científico de los niños a través del CEPRECYT (Centro de Preparación para la Ciencia y la Tecnología). ¿Cómo es su labor a favor de la niñez en este tema?
Cuando regresé el 88 ya decido instalarme. Veía que en el Perú se incentivaba todo menos la ciencia. Por ejemplo, vi que había como actividad extracurricular de los niños: escuela de teatro, danza, canto, oratoria, fútbol…

Fútbol, que somos tan malos…
Semillero de fútbol, de todo, pero no había un semillero de científicos donde los chicos entran a los seis, siete años. Fundé ese semillero que se llamó CEPRECYT. Realmente lo hacemos con cariño pero no lo con todas las fuerzas que deberíamos porque somos científicos que trabajamos en universidades o institutos de lunes a viernes, y nos toma todo nuestro esfuerzo. Tal vez cuando me jubile -que será dentro de diez años- me dedique más a esto, pero lo hacemos solamente los sábados, con número reducido porque no tenemos ni siquiera un local apropiado. El Gobierno debe hacer uno de estos centros a nivel grande como en Estados Unidos, donde se invierten miles de millones en esta tarea. Nosotros solamente invertimos lo que sale de nuestros bolsillos. Podemos contribuir con el Perú porque somos de cierta manera militantes del desarrollo del país. En lugar de hacer un partido político militamos por el país. Estamos convencidos, por la demostración que ha hecho la historia, que sin ciencia y tecnología ningún país va a salir de la pobreza. Nosotros queremos dejar un país que se interese en ciencia y tecnología. Esto es muy importante y estoy muy satisfecho de mi trabajo en Perú. Sobre todo en lo que usted acaba de mencionar: la promoción de la ciencia y tecnología. Porque cuando estuvimos en los años ochenta y ocho de regreso, comencé a hacer un trabajo muy duro pero apasionante, que era divulgar la ciencia en los periódicos. Y lo curioso es que me di cuenta que los periodistas no sabían nada del tema. Ellos tenían la idea de que un científico era un tipo que sabía de todo. Entonces, me llamaban de la televisión, la radio. Cuando había fenómeno del cólera, venía el cometa Halley: “Modesto Montoya, que venga”. Los terremotos: “Modesto Montoya”. El atolón de Mururoa: “Modesto Montoya”. Entonces, yo les iba diciendo a los periodistas que los científicos tienen especialidades. En sismos es el Instituto Geofísico, ahí la persona tal y tal. En medicina, el Instituto de Salud, la Cayetano Heredia, tal y tal. Ahora ya tienen su agenda por especialidades. Ya no me llaman (sonríe). Un día vino (la periodista) Cecilia Valenzuela a buscarme y me dice: “¿doctor, usted se ha enterado que están llorando las vírgenes por el Carmen? ¿Usted podría hacer llorar una virgen?”. Y yo: “las vírgenes lloran solas”. “¿Por qué? (interroga ella)”. “Porque están vírgenes”, le digo. “Oiga doctor, no bromee, le estoy hablando en serio”. (Èl:) “¿De qué se trata? Explíqueme”. Parece que una estatuilla por El Carmen comenzó a llorar y me pedía hacer algo parecido. “Muy fácil”, le digo. Tomé una sustancia que se llama higroscópica -pentóxido de fósforo-, una pequeña línea invisible en cada ojo y lloró enormemente. Le encantó a Valenzuela y lo presentó en el programa que ella hacía con (César) Hildebrandt, que se llamaba En Persona. Pero hice llorar al ekeko de Alan García que había preparado Alonso Núñez.

Un ekeko…
Que salió en Caretas, tomaron una foto, le pusieron música de Wagner, así, tremenda. Yo dije: “!qué graciosa esta mujer haciendo malabares con un simple experimento que había hecho!”. A partir de ese momento me llaman de todo sitio para hacer llorar cualquier cosa.

Ja, ja, ja…
Y en Canal 7 me dijeron que no era posible hacer llorar a la Virgen porque el pueblo era católico, y que ¿podía hacer lo mismo con Ricardo Palma? También hicimos llorar a Ricardo Palma.

Ja, ja, ja…
Y cada cosa que se presentaba era yo quien tenía que explicar. Pero ahora, menos mal que se tiene bastante conocimiento. Incluso han salido revistas. El Comercio tiene su sección Vida y Futuro. Hay un programa en Radio Capital, Vida en el futuro, de ciencia. Me llamaron la vez pasada y es una cosa bien interesante. También nosotros inventamos acá el Encuentro Científico Internacional que trae a todos los científicos peruanos del mundo. Hacíamos grandes encuentros, entrevistas en radio y televisión. Ahora veo que han sacado Peruanos en el mundo. Las ideas que tenemos las amplían.

Las replican.
Y las ponen ya en radio -por lo menos en radio- y no sé si también en televisión, supongo que sí.

Le gusta el periodismo. He visto entrevistas de usted a muchos científicos del país y el extranjero.
Sí. Como los entrevistan poco, yo los quiero entrevistar a ellos. Pero ya las fuerzas no me dan.

El científico tiene más que hablar que el periodista.
No, el periodista tiene mucho que hablar porque es el que comunica. Es el intermediario entre lo que sucede y la población. Es bueno saber su visión.

Muchísimas gracias por la entrevista. Esperemos que la ciencia siga desarrollándose en nuestro país que tanto lo necesita.
Gracias.



Nota: esta entrevista fue realizada el año 2009.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada