viernes, 8 de diciembre de 2017

Joan Alfaro




“Siempre fui un apasionado del tema andino”

Entrevista y foto por Gianmarco Farfán Cerdán

 
Pocas veces ve uno cuadros de un artista relativamente joven y siente que es un talento que ha venido para quedarse, que ha llegado a la escena artística peruana para dejar un sello personal. Eso me ocurrió con el pintor cajamarquino Joan Alfaro, tras ver su estupenda exposición de pinturas “Raíz” el año pasado en la galería Índigo, en San isidro. Precisamente, dicha muestra fue la más relevante del año 2016 en Lima, de un total de 110 (superando a exposiciones de artistas consagrados como Eduardo Tokeshi y Aldo Shiroma, Alejandro Alayza, Carlos Llerena Aguirre, Johanna Hamann, Carlos Runcie Tanaka y Ramiro Pareja). Instituciones como el Ministerio de Cultura y medios de comunicación como “Exitosa”, “Lima Social Diary”, “Dosis”, “Cuenta Artes”, “JC Magazine”, “Perú al día”, “Atrapa tu ruta”, “Sociedad Literaria Amantes del País” y “Perú Informa” publicaron notas periodísticas al respecto.

El presente año ha sido espectacular para Joan: ha participado en la Noche de Arte 2017 con sus obras “Sueño con serpientes” y “Luz de esperanza”. En setiembre dio la conferencia “La importancia del arte en la comunicación” en la Universidad Privada del Norte. Ese mismo mes inauguró la exposición “Surrealismo Andino” en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. También elaboró la estampilla conmemorativa por el Día del Cacao y del Chocolate Peruano (la cual presentó, en octubre, en el parque Kennedy de Miraflores, junto al presidente de DEVIDA, el embajador de la Unión Europea, el alcalde de Miraflores y un representante de LATAM). Además, Operación Sonrisa Perú lo invitó a participar en “Arte por una sonrisa” en el JW Marriott Hotel Lima (presentó la obra “La máscara mágica”, la cual pintó junto al niño Tadeo), en noviembre. Asimismo, sus diseños artísticos ya son vendidos en casacas de cuero. Y su página de artista en Facebook tiene más de 30 870 seguidores hasta inicios de diciembre.

Desde que empezó en el arte, influenciado por los pintores cajamarquinos indigenistas y también por Vincent van Gogh y Gustav Klimt, hasta hoy, la pintura de Joan evolucionó y adquirió una identidad propia y reconocible. En su página web personal se pueden ver las hermosas obras de este artista que pinta catorce horas al día, siempre escuchando música. Cuadros como “Juana sin nombre”, “Nacimiento andino”, “Pueblo jardinero”, “Los Quindes”, “La arpista”, “Colecho”, “Idilio”, “La Candelaria”, “Viento a favor”, “El amor de Bri”, “Mama Killa”, “La confianza”, “Mar adentro”, “Yawar Nina” o “Lluvia” realmente fascinan por su colorido, belleza y originalidad.

En la siguiente entrevista, realizada en la acogedora casa de su representante Juan Pablo Zolezzi, Joan (que es Marca Perú) nos cuenta sobre cómo algunos momentos muy difíciles de su vida lo impulsaron a realizar el arte que hoy asombra a muchos en el Perú y el resto del mundo. También analiza la realidad de la movida artística en Cajamarca y en Lima.

Muchas gracias por esta oportunidad de poder entrevistarte para “Entrevistas desde Lima”. Siendo tú un representante del arte cajamarquino, que ha tenido tan buenos artistas como (Mario) Urteaga, (José) Sabogal, ¿cómo sientes esta herencia en tu arte?
Gianmarco, gracias antes que todo por la visita y la entrevista. Me parece muy grato que estés acá conmigo, al fin nos podemos conocer. Y más que todo, también, (mencionar) el aporte importante que hacemos como ciudadanos, como amantes del arte, tanto tú como yo. Es muy grata tu visita.

Gracias.
A mí me parece bien chévere todo este tema artístico. Yo vengo de una zona “cuna de artistas”, como le dicen. Ahí está Cajabamba, donde hay bastantes artistas conocidos hoy en día. Está Sabogal, Camilo Blas, Bagate, muchos artistas antiguos que enriquecieron una época. No se vive tanto hoy ese sentimiento como antes. No hay muchas galerías. Cajamarca es una zona linda para explorar como ciudad, como mestizaje, tradición… Muy bonito Cajamarca, pero el movimiento es lento. El movimiento artístico se ha fracturado un poco con ese tema de la minería, de los conflictos. Como artista plástico independiente, tú sabes que este camino es duro. Me vi obligado a salirme de Cajamarca. Lo he hecho, en realidad, durante todos estos años. Y ha sido muy fructífero llegar a Lima y encontrar bastante movimiento. Un movimiento envidiable, con miles de galerías. Arte para rato.

Y eres representante de la Marca Perú ahora.
Sí, claro. Lo de la Marca Perú fue muy importante como gestión y, también, fue mucho orgullo, por haber estado ya dieciocho años pintando. Estos dieciocho años que sigo de carrera, me di cuenta que tuvieron un por qué en algún momento. Porque yo pintaba bastante indigenismo, por los (artistas) mencionados en Cajamarca, pero gracias a ellos, también, yo tuve una manera más personal de cómo quería ver este indigenismo. Hay bastante mestizaje donde tienen costumbres que no han sido recreadas, a mi parecer, por estos artistas. Yo decía: “¡Qué interesante sería que yo también tratara de recrear!”. Es el caso de mi familia. Incluso, mi abuela, mi esposa de ojos claros. Me parecía interesante explotarlo. Finalmente, escogí pintar a mi esposa como referencia de la raza cajamarquina, para mí. De un sector. Me parecía importante pulir, afinar este tema y cuando empecé me orienté por ese lado. Empecé a hacer este trabajo, pero ya venía de años. Cuando exploré la técnica más intensa fue con lo de mi hija (Amélie), que fallece. Nos trajo mucha pena. Yo decidí entrar en tratamiento con mi arte. El único recurso que siempre me acompañó. Decidí retratarla a ella y juntar un poco el tema andino con los recuerdos que tuvimos un día, en pensar cómo sería cuando fuera más grande. Una ilusión. Yo deseaba que mi hija tuviera los ojos verdes de su mamá, de mi abuela y de mi mamá. Decía: “Pudo haber sido así”. Nos llenábamos de ilusión y en un momento dado de mi vida tenía fuerzas para recrear ese momento. Entonces, empecé por ella. Empecé a crear una técnica más personal, de mi niña, de cómo quisiera que fuera.

Fue un homenaje a tu hija.
Todo un homenaje, pero con otro tipo de sentimientos, otro tipo de cariño. No esa frustración sino representarla con una oda: decir que “para mí, sigues viva, pero de esta manera”. Entonces, le hicimos un tributo, todo esto. Y tengo la ilusión de hacer un libro, incluso. Decía: “Voy a hacer un libro y unas fábulas y con esto voy a recrear episodios de sus mundos surrealistas, donde ella podría estar jugando”. Estoy tratando de concretarlo, pero gracias a esta nueva expresión que hice, muy personal, en el camino me encontré con varios personajes cajamarquinos que quise recrear y decía: “Tengo este estilo para recrearlos. Entonces, voy a usarlo”. Y de ahí empecé con Yma Sumac, que era de Ichocán. Mi esposa, por parte de su papá, es de Ichocán. Su abuelo. Cuando nos íbamos a Ichocán decían: “Oye, aquí vivió Yma Sumac”. Me pareció mágica la historia, mágico el panorama, el bosque y todo, entonces dije: “Voy a recrear a Yma Sumac”. Empecé por ahí una categoría (de pinturas) ya profesional y para venta y dije: “Voy a hacer este trabajo”. Ahí surge el estilo de hacer las niñas, las mujeres, con ojos verdes. Como que se relacionó todo. Fue un trabajo superpersonal. El año pasado se abrió una muestra en abril, que estaba dedicada a Amélie. Y luego de esa muestra se abrieron bastantes puertas. Fue muy mágico, en realidad, el momento. La obra no la quise vender nunca. Caí bastantes veces en tentación, pero no logré despegarme de ella. Hice que llevaran a Cajamarca, nuevamente, la obra.

Tu exposición, además, fue la mejor del año pasado en Lima.
Sí, gracias. Te agradezco que tuviste mucho que ver, con darte la paciencia de explorar todas las muestras (110) y elegirme. Te lo agradezco ahorita, en vivo y en directo.

Yo solo premié el talento que vi y que era novedoso, en la forma de pintar. Es un estilo Joan Alfaro. No he visto algo parecido.
Sí, eso me gustó, también, del reconocimiento, porque yo me quedaba con una idea de la capacidad visual de mi trabajo. Yo vine aquí como un artista más. Hay un montón buenos. La exposición (“Raíz”) es buena, en realidad, pero no pensé que iba a trascender en bastantes medios (de comunicación).

Rebotó en un montón de medios de Lima.
En bastantes. Dije: “¡Asu, no me esperaba tanto!”. Siempre fui un apasionado del tema andino, pues. Siempre me ha gustado. Yo solamente me dediqué a pulir, nada más, el trabajo. Porque lo tenía en abril y lo había tenido años, en realidad, por lo de Amélie. Luego de las puertas que se abrieron para las muestras siguientes de Índigo, para su aniversario, hubo un poco de desconexión por el tema del espacio, porque era Índigo, era su aniversario. Tenía bastante presión ya solo con eso, pero seguí aceptando y me preparé, pues. Preparé doce obras. En realidad fueron diez, porque ya teníamos cuatro para ese momento. Dije: “Ya están las cuatro” y hubo diez más. Me preparé, me enfoqué bastante. Le puse “Raíz” por ser de Cajamarca y haber comentado la situación actual con mis personajes cajamarquinos. “Raíz”, la muestra.

Y ahora que ya estás con una difusión a nivel nacional, ¿ya te ves como un artista de acá a veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años? ¿Esto va a ser lo que vas a hacer toda tu vida? Porque antes del arte has probado comunicaciones, arquitectura… Has probado varias cosas.
Sí. Toda mi vida me voy a dedicar al arte. Me parece que el arte es lo que me ha llevado en todo momento de mi vida. También trabajé un tiempo de paramédico y pintaba, exponía en la mina. Cuando pasó lo de mi hija, me di cuenta que verdaderamente era mi camino porque no me pude desprender del arte. Hasta en las situaciones más difíciles de mi vida, donde yo pude ser más intenso con mi trabajo. Entonces, lo he llevado conmigo por años y lo seguiré llevando. Quisiera que mis hijos crecieran viendo todo un mundo de arte, en todo esto que para mí es un sueño. Llegar un día a hacer una galería en Cajamarca, quizás. Lo más probable es que quisiera hacerlo ahí, quisiera dar un aporte a mi ciudad. Quisiera que creciera y que tuviera un legado.

Joan, tú has sido el primer artista que ha realizado una exposición de arte en el Aeropuerto (Internacional) Jorge Chávez. ¿Cómo ha sido eso para ti?
Importante. Pero yo ya me sentía muy orgulloso con todo lo que habíamos hecho. Cuando apareció lo del aeropuerto y lo aprobaron, yo me preocupaba porque decía: “Soy un artista independiente. No represento a ninguna marca, en realidad”. Tuve el refuerzo de Marca Perú, obviamente, pero yo tenía un trabajo con identidad. Pesó eso y cuando dijeron que sí, que estaba aprobado y querían que sea un espacio por cuatro meses, ¡me pareció increíble! Me sentía muy orgulloso, sinceramente, porque esto era un espacio dedicado a la gente que viene a conocer el Perú. Entonces, la estrategia era ponerlo en el área para extranjeros, para que puedan verlo. Todo el mundo puede ver la muestra. Verdaderamente, es una delicadeza que la gente de afuera la vea. Y ha tenido bastante resultado. Me escriben bastante. Cuando la gente viene a Cajamarca, van a verme, sin ningún tipo de previo aviso. Eso también me parece chévere, porque (tienen) una impresión de un artista de campo, sinceramente.

Joan, te agradezco esta entrevista. Te deseo el mayor de los éxitos. Eres uno de los artistas peruanos, menores de cuarenta años, más talentosos del país.
Muchas gracias, Gianmarco, por esta entrevista. Yo he quedado encantado.

Muchas gracias.

viernes, 6 de octubre de 2017

Julio Granados




“Tengo un espíritu y un corazón que laten a cinco mil latidos por segundo”


Entrevista y foto por Gianmarco Farfán Cerdán


Las dos primeras palabras que vienen a mi mente cuando escucho el nombre del artista peruano Julio Granados Relayze (Lima, 1969) son “talento puro”. Y en el más alto nivel. No cualquiera destaca en el diseño gráfico para libros, discos, poemarios y programas de televisión; así como en la ilustración de libros infantiles (para las editoriales Santillana, Alfaguara y McGraw-Hill), la música synthpop y logra que sus estampados sean vistos en el importantísimo Fashion Week de Nueva York. No cualquiera recibe premios por su trabajo en seis países (Estados Unidos, China, España, Brasil, República Dominicana y el Perú) de tres continentes. Además, un hermoso libro infantil del cual fue autor e ilustrador, “Ojuva, el murciélago blanco” (2004), fue reimpreso tres veces por la prestigiosa editorial Santillana.

Julio, que radica en Los Ángeles desde hace años, estuvo en Lima durante setiembre para presentar su magnífica exposición “Mi vida en tinta” en la galería de arte del hotel Sheraton. También vino para dar una conferencia y un taller en el 4to Congreso Internacional “Diseño, agente de cambio, diseño humano en busca de una mejor sociedad” que organizó la Universidad San Ignacio de Loyola.

En su trabajo como diseñador gráfico, Julio ha creado logotipos para los programas de televisión del periodista Beto Ortiz (“Enemigos íntimos”, “Beto a saber” y “Abre los ojos”), ha ilustrado la portada de su libro de crónicas “Nosotros matamos menos” (2014) y la portada de su novela “Maldita ternura” (2014). Del mismo modo, ilustró el disco “Ritmos oscuros” (1990) de la banda musical peruana Contrabando. También ha hecho logotipos para el emblemático noticiero “Buenos días, Perú”. Igualmente, ilustró y diseñó el libro-disco de décimas “Tiempo propio” (2015) de Zejo Cortez e ilustró su poemario “Todas las noches, otros diluvios” (2016). Asimismo, ilustró la portada del libro “Memoria de mi memoria” (2009) del legendario actor Edgard Guillén y ha diseñado los afiches de varios de sus unipersonales. Y también cabe destacar que ha realizado diseños para los renombrados grupos de teatro Cuatrotablas y Yuyachkani, la cantante Eva Ayllón, José Xtravaganza (bailarín de Madonna) y la banda de synthpop Anything Box.

Por cierto, las ilustraciones de Julio han aparecido en el libro “Art takes Times Square” (2012) y en “The Street Files 2011” editado por la Bienal del Museo del Barrio de Nueva York. Y forma parte del “Diccionario de Ilustradores Peruanos” y del “Diccionario de Ilustradores Iberoamericanos”. En su página web personal, se pueden ver muchos de los destacados trabajos gráficos del peruano. Y su fanpage de Facebook “Julio Granados ART” tiene ya 16 691 seguidores.

Desde el año 2012, Julio ha establecido el dúo Noche Futura con el creativo músico y poeta peruano José Carminis. Algunas de las estupendas canciones que podemos encontrar de ellos en YouTube son: “Árbol”, “Dulce Fantasía”, “Sé que tú” y “Medusa”. Hay que resaltar que el dueto no solamente se preocupa por el aspecto rítmico y melódico de sus temas sino que han creado toda una cuidada estética en sus videos.

Parece que Julio nunca descansa o que tiene varios clones, porque también se ha dado tiempo para llevar una carrera solista como cantante, con temas como “Extrañándote” (dedicado a su madre Ana), “Aunque tú no me quieras”, “Multiplícate por cero”, “Mi corazón”, “Pensamientos positivos” y ha realizado un excelente cover de “Ni tú ni nadie” del famoso grupo español Alaska y Dinarama. Todas estas canciones se encuentran en YouTube.

Dejemos que el mismo Julio (que ha realizado sus estudios profesionales en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en el Instituto de Arte y Diseño Toulouse Lautrec) nos cuente, en la siguiente entrevista, cómo fueron sus inicios en el mundo artístico, cómo lo marcaron los colores del Perú profundo en el que vivió durante sus primeros años, así como de su memorable encuentro con el premiado director de cine español Pedro Almodóvar, y sobre sus proyectos a futuro. Conozcamos a uno de los mejores y más versátiles artistas peruanos contemporáneos, quien todavía tiene mucho por ofrecer al mundo.


Manifiesto que admiro tu trabajo. Eres un artista. He entrevistado a Szyszlo, a Tokeshi, a Polanco, a Luz Letts…
¡Tokeshi!

…y me parece…
¡Polanco, también!

…que eres un artista de ese nivel, realmente.
Muchas gracias. Conozco a Tokeshi. Incluso, él escribió unas palabras de la apertura de mi exposición.

Y las voy a mencionar. ¡Qué mejor que unas palabras de un maestro como Eduardo Tokeshi acerca de tu trabajo, para empezar! (Leo): “En estos años, Julio Granados ha logrado una carrera sólida dentro de las gráficas y la ilustración. Sus imágenes, muchas veces irónicas, otras veces duras en el comentario social y otras tantas poéticas, increíblemente poéticas, con ese trazo que conserva desde hace años en un dibujo detallado, lleno de magia y sorpresa, son la característica de su obra. La gráfica de Granados apela a un espectador inteligente”. ¿Qué sientes cuando alguien tan reconocido y talentoso como tú, escribe cosas así?
La primera palabra que normalmente se podría cruzar en la mente de todos nosotros es “muy halagado”. Y de hecho que me siento muy halagado, pero más que halago me siento identificado. Porque todos nosotros estamos viviendo una lucha constante de sobrevivencia, en todos los niveles. Entonces, que una persona como Eduardo Tokeshi, a la cual yo también admiro mucho como artista, y a pesar que no somos amigos personales… Eso es lo más interesante, porque Eduardo y yo no somos amigos, realmente, solo nos conocemos por el círculo social y cuando yo era estudiante, él era profesor. Nunca fue profesor mío, pero era profesor de la Facultad de Artes. Que escriba esas palabras sobre mí me da una alegría enorme. Saber que todos estamos en un mismo camino y estamos enfocados, dirigidos hacia una luz. No sé de qué color -porque no quiero decir qué color exactamente, porque no importa-, pero estamos dirigidos a una luz. Y que él pueda ver y darse cuenta de mi camino es muy halagador. Demasiada fuerza ahí, identificación. Todos estamos en esto. No se puede explicar. No soy yo solo. Todos somos unas piecitas de un gran rompecabezas que nos vamos uniendo. Tú también eres parte de eso. Definitivamente, tú eres parte de eso.

Gracias. Hace diecisiete años que no venías al Perú.
Diecisiete años que no vengo.

Y vienes con…
Con más canas, ja, ja…

una exposición, con canas, ja, ja, con tu dúo Noche Futura…
Sí.

Siendo conferencista de este congreso internacional de diseño gráfico que organiza la Universidad San Ignacio de Loyola. Has venido totalmente recargado.
Sí, pero no necesitas ser conferencista ni tener un grupo de música ni dibujar bonito para estar recargado. La vida en sí es una gran batería y todo tipo de vida, de profesión y de vocación requiere tener una fuerza enorme. Tengas brazos o no. Veas o no veas. Uno siempre tiene que sacar fuerzas de donde haya para estar recargado. No creas que porque llego a este nivel, que me están invitando acá… Como le comentaba a un periodista que vino hace una hora: para mí es algo que no estoy acostumbrado, la verdad. No estoy acostumbrado a que me estén entrevistando referente a mi trabajo. Me parece maravilloso porque todos tenemos algo que decir. Yo tengo que decir muchas cosas. Por eso dibujo, porque tengo muchas cosas que decir. Pero no es lo más importante. Lo más importante es que uno siga adelante y si tienes algo que decir y sabes hacerlo a través de tus dibujos o tu escritura o tu cámara fotográfica, dilo. No nos convirtamos en seres inertes y sin luz. O seres que solamente buscan la fama por un like en el Facebook.

Tu caso es especial porque uno, por lo general, suele ser multifacético, pero no siempre destaca en todas las áreas. Tú eres multifacético y destacas en esas áreas que desarrollas. Ilustración: lo haces de manera fantástica. En el tipo de música que haces: electropop, synthpop: buenísimo.
Gracias.

¿Cómo logras compaginar un alto nivel en áreas distintas?
Te agradezco muchísimo lo que me acabas de decir. Otra vez es un gran halago. Yo siempre he pensado y he dicho, cuando hemos llegado a ese tema de las personas que somos multifacéticas o multidisciplinarias… Me encanta “multidisciplinarias”. ¿Sabes por qué? Porque realmente es una disciplina. El otro día, aquí, unas eminencias del diseño que han venido de diferentes países, extraordinaria gente -estoy aprendiendo muchísimo de ellos y espero que ellos de mí, también-, estaban comentando que algunas personas llegan con un duende y ese duende hace que tú puedas hacer cosas maravillosas, extraordinarias. Y hay personas que no llegan con el duende, pero con la disciplina y el trabajo y un poquito de talento pueden lograr cierto nivel. En mi caso, dibujo, canto, actúo, escribo. Estoy metido en estas disciplinas desde niño. Trabajo en esto desde niño. Para mí es algo natural. Yo, profesionalmente, empecé a dibujar para el Ministerio de Educación cuando tenía dieciséis años. Yo recién había salido del colegio. Estaba dibujando libros para niños desde los dieciséis y con tanta pasión que yo sabía que mi vocación tenía que desarrollarse en alguna de estas vertientes: las artes gráficas, el diseño gráfico, artes visuales, vestuarios, porque me encanta hacer vestuarios.

He visto unos vestuarios lindos, con motivos andinos, que modeló esta mujer hermosa: Kali Sánchez.
Exactamente.

¡Una maravilla!
Eso lo hice en Los Ángeles para Kali Sánchez, una chica hermosísima que representó al Perú. En la música también he hecho.

Los vestuarios de tus videos.
Claro, los vestuarios de mis videos.

Diseñados por ti.
He hecho pintura, poesía. A mí me encanta la poesía y he ido desarrollando, trabajando ese talento, ese duende que no sé cómo se llama. Se supone que es un duende, según por ahí escuché. O, de repente, el duende es uno mismo. Tu pregunta inicial es: ¿cómo le hago? Es un trabajo, una disciplina. No es solamente el talento, hay que sacarse la mugre. Desde niño sabía lo que quería y tenía que luchar para hacerme respetar desde el colegio. No es fácil decir a tu familia que quieres estudiar arte y mucho menos en los ochentas. Era como decir “Papá, quiero ser travesti“, por ejemplo. Lo cual no tiene nada de malo sino que es sencillamente…

Que no puede vivir de eso.
¿Cómo vas a vivir de eso? Por eso, yo admiro muchísimo a todas las personas.

Yo me preguntaba si, de repente, algo de ese interés artístico nació en ti -lo leí en tu Facebook, me pareció una parte interesante de tu biografía- cuando tu abuela Blanca te había enseñado a preparar el pan, cuando eras niño, “en formas de aves con ojos de pasas”. Es decir, había un tema artístico en el alimento.
Definitivamente.

¿Ahí comenzó?
Nunca lo voy a olvidar. Al contrario, me encanta que me digas eso. Yo considero que mi primera profesora de diseño fue mi abuelita Blanca. Yo, de niño, viví con ella. Por cuestiones familiares me quedé con mi abuela. Vivíamos en el campo y ella era profesora de bordado. Ella estaba siempre bordando entre hilos maravillosos de colores estridentes. Íbamos a comprar a Huancayo, a Jauja, y ese cielo azul espectacular, esas montañas bellísimas, esa flor amarilla de retama, ese olor de la tierra, esa comida maravillosa: todo eso me marcó muchísimo. Mi abuela siempre me envolvió en todas sus actividades y una de ellas era hacer el pan. Cuando he regresado ahora de Estados Unidos, después de diecisiete años, mi papá me estaba esperando y nos fuimos de frente al Mantaro porque sabía que no tenía tiempo toda esta semana. Cuando llegamos, mis tías, todos, nos pusimos a hacer pan. Y puse esas fotografías en el Facebook que han gustado mucho. No pensé que iban a gustar tanto, realmente.

Además, pusiste una frase poética, muy bonita, que decía que justamente en el pueblo del Mantaro “corría y jugaba de niño a ser gorrión entre los árboles de guinda”.
Eso parece un…

Parte de un cuento…
Un cuento de Gabriel García Márquez.

Exacto. Todo viene de familia, en verdad. ¿Pero no había un familiar tuyo que haya estado ligado de manera profesional…?
No, ninguno. Mi mamá murió muy joven, a los veintiocho años, y yo tenía ocho, nueve años. Me cuentan que mi mamá cantaba, dibujaba, escribía. Que era la número uno haciéndose sus ropas con telas. Mis tías me dicen: “Eres igualito a tu mamá. Le has sacado cosas a tu mamá. Porque tu mamá agarraba una tela y la convertía en un vestido. Tu mamá maquillaba y se ponía los ojos de faraona. Era muy teatrera y le encantaba dibujar, cantar”. Entonces, yo digo: “Oye, ¡qué barbaridad! Sí hay genes que se pegan, pues”. Y mi abuelita… Creo que son mis dos grandes madrinas y musas genéticamente.

Era bien guapa tu mamá, en unas fotos que has puesto en tu Facebook.
Sí. Fíjate que mucha gente me dice lo de la belleza de mi mamá. Para todo el mundo, de hecho que toda mamá es bella. Pero mi mamá era muy bella de verdad. Mi mamá era bellísima, físicamente era muy bonita. Estábamos caminando por la calle y los hombres (silbaban) ¡fiu, fiu!, volteaban, así, a ese nivel. Era muy imponente.

Y tú como hijito los mandabas lejos.
Sí. Yo la agarraba fuerte del brazo. Yo me acuerdo que en un video puse unas imágenes de ella.

Sí he visto.
De imágenes antiguas, de la canción “Extrañándote” que escribí para ella. La puedes ver en YouTube. “Julio Granados-Extrañándote”: van a ver lo bella de mi mamá.

Claro. Julio, hay tantas cosas que podríamos hablar de tu trabajo. Me llamó la atención que Pedro Almodóvar tenía uno de tus posters: “I love New York”. Gracias a ese trabajo maravilloso que tienes, estás incluido en el “Diccionario de Ilustradores Peruanos” y en el “Diccionario de Ilustradores Iberoamericanos”, que incluye a ilustradores de veintidós países.
Eso es algo que me tomó por sorpresa hace unos años atrás. No me acuerdo cuántos, exactamente. Me llamaron y me pidieron…

En el año 2013.
¡Tú sabes más que yo! Ja, ja… ¿2013, no?

Sí.
Se comunicaron conmigo porque me estaban incluyendo en esos dos diccionarios y ahí, en ese momento, me sentí como Miguel Grau. Dije: “Miguel Grau está en estos libros y ahora voy a estar ahí”. Fue algo muy emocionante y me parece extraordinario que existan diccionarios donde haya constancia de personas que estamos trabajando. Pero vi la fecha y se equivocaron: pusieron que tengo cincuenta y tantos años y no es así.

Pero igual estás en el diccionario.
Igual.

También me gustó mucho enterarme de que para tu taller “Ilustremos un cuento juntos”, que recién lo has dado el 19 de setiembre, ya se habían agotado los cupos en agosto.
Sí. ¡Eso fue extraordinario! Para mí es una gran responsabilidad. Yo soy una persona muy vehemente. Exageradamente vehemente. Yo creo que soy un chancho con espíritu de colibrí que se cree gato, ja, ja, ja... Porque, realmente, tengo un espíritu y un corazón que laten a cinco mil latidos por segundo. Y lo hablo por la pasión que tengo para dar lo mejor. Mi taller fue extraordinario y estaba enfermo, pero lo supe disimular porque quería que la gente se vaya con lo mejor. Se fueron contentos. Me han llamado de la universidad, les han preguntado (a los participantes del taller) y están muy contentos con lo que les di. Pero hoy, a las 4:30 p.m., es el día más grande, porque voy a estar frente a un escenario con 500 personas, que han pagado 200 soles cada uno. Tengo que, realmente, dar lo mejor. Estoy casi listo ya. Después de ti viene otra persona y luego me subo y me encierro para terminar mi presentación, porque a la una vienen a recogerme para la universidad.

Yo estoy seguro que va a ser un éxito porque eres puro talento.
Gracias.

También has publicado, aparte de los libros como ilustrador, un libro como autor-ilustrador: “Ojuva, el murciélago blanco”, que fue editado tres veces por la editorial Santillana.
Sí, eso fue...

¿Cómo así el título se te ocurrió?
Lo interesante de este título, que es muy tricky, como dirían los americanos… Tricky significa como medio dual, que no se sabe si es, medio raro. ¿Por qué? Porque “blanco” podría sonar muy racista, pero el libro es todo lo contrario.

Para mí suena llamativo “Ojuva”. Parece un nombre de dios nórdico o polinesio.
“Ojuva” me lo inventé. Es un murciélago albino. Él no sabía que era albino sino que nació blanco. Era albino porque no tenía color.

Los murciélagos son negros.
Exactamente. Él dijo: “¿Qué esto, pues? ¡Pero soy blanco!”. Y los ojos, cuando su mamá lo vio nacer, eran tan grandes, tan violetas y tan hermosos, que parecían uva. Entonces: “Ojuva”, ja, ja, ja... Es un libro para niños. Es un cuento para niños que escribí hace muchos años. Yo soy malísimo para las fechas, pero han sido hace muchos años: 2004, 2003. Salió publicado por Alfaguara-Santillana. La historia trata de un murciélago que vive con sus hermanos en el campo y viven libres. La hermana, una de ellas es actriz y cuenta historias en las noches de luna llena a los demás animalitos. Hasta que un día llega un ser extraño que ellos nunca habían visto: el hombre. Era un turista. Ellos lo miraban, decían: “¿Pero qué cosa es esto?”, escondidos desde un árbol. “¡Qué animal tan raro y qué feo que es!”. Ellos nos veían a nosotros feos, porque nosotros siempre decimos que los murciélagos son horrorosos.

Sí.
Todo esto es al revés. “¡Este ser qué feo! No tiene alas, no tiene cola, no tiene orejas. ¡Qué fea nariz!”. Entonces, él dice: “No tiene la suerte de ser tan bonito como los murciélagos”.

Le das la vuelta.
Es una visión al revés.

Claro.
Y este señor había venido con un gato que era su compañero de viajes y ahí comienzan las aventuras.

¿Es el gato del afiche de tu exposición?
No. Ese es otro gato. Ese es Peluso. Ese es un gato diseñador, que es un libro muy divertido que estoy escribiendo.

¿Es tu alter ego?
Yo creo que sí. Todo el mundo me dice que soy yo. Pero este gato Peluso es un gran diseñador de modas. También estoy metido en moda, pero este gato Peluso es un diseñador de modas que tiene una corbata de pescado y un mechón negro muy interesante. Tiene una personalidad muy peculiar. Son muchas historias que contar y lo de Ojuva fue muy bonito, salió reimpreso tres veces y después de diez años se terminaron los derechos de impresión. Así que si yo quiero lo puedo volver a imprimir. Pero Santillana lo reimprimió, lo editó.

Sería genial. Y ya que has mencionado lo de la moda: tus diseños también han estado en la ropa del diseñador Sergio Dávila, quien ha estado en el Fashion Week de Nueva York durante varias ediciones.
Sí, justamente ayer fue Sergio al Sheraton (a la inauguración de la exposición “Mi vida en tinta” de Julio). ¡Extraordinario! Yo estoy metido en el fashion con Sergio desde Nueva York. Yo he vivido en Nueva York muchos años y hemos participado juntos en el Fashion Week. Trabajé con él diseñando los estampados de sus colecciones y ahora tengo mi propia línea (me muestra el polo negro que lleva puesto, con un estampado de un imponente Sol incaico ubicado detrás de un cóndor dorado con las alas abiertas y en pleno vuelo), que hice con motivos peruanos para una feria que se llama Perú Village Festival en Los Ángeles, California. El fashion para mí viene con el software. Viene ahí.

Te fuiste muy joven a Estados Unidos. Viviste en Nueva York, ahora estás radicando en Los Ángeles. ¿Tú crees que hubieras podido llegar hasta donde has llegado y recibir todos los premios que has recibido si te hubieras quedado en el Perú? ¿O crees que haberte ido a Estados Unidos ha sido una decisión estratégica adecuada, acertada?
Yo no quiero decir que tengas que salir para triunfar. No es necesario. Pero en mi caso sí pasó así. Porque si bien es cierto aquí ya me había hecho un nombre con mis cosas, parece que el tiempo y las cosas que he hecho afuera han rebotado de una forma mucho más receptiva, mucho más bulliciosa al Perú. Quizás si no hubiera vivido en el extranjero, no hubiera conocido tantas cosas, no hubiera tenido yo ese roce con tanta gente interesante. He conocido a mis ídolos. Cada uno tiene sus propios ídolos.

¿Cuáles son los tuyos?
Uno de ellos es Pedro Almodóvar, por ejemplo. Yo nunca pensé estrecharle la mano, conversar con él, que me besó acá (se toca la mejilla derecha), que me dio un beso por acá (señala cerca de su cuello), que le he regalado el cuadro. Eso fue interesante, porque yo fui a un evento en Nueva York, en Manhattan, donde presentó su película. ¿Cómo se llama esa película de la piel? (Se refiere a “La piel que habito”). Es una de sus últimas películas. Yo fui a la premiere, pero en Nueva York no es como acá, que es casi inaccesible, allá es más sencillo. Entonces, yo estaba sentado adelante y él estaba ahí, pues. Cuando acabó la película, yo lo único que esperaba era, así como tú me diste esto (un afiche envuelto de la exposición “Chávez 80” del pintor y escultor peruano Gerardo Chávez) y ya. Pero resulta que cuando acabó él hizo una conferencia de prensa y solamente respondía a lo que él quería. Entonces, yo con mi afiche le hice así (levanta el brazo derecho y agita el afiche), él me señaló, yo me paré y se lo di delante del público. Me abrazó, me saludó y le dije: “Pedro, yo admiro tu trabajo, te lo regalo con mucho cariño. Espero que te guste”. Yo me volteé, me estaba yendo y me dijo: “¿Pero por qué te vas? Lo quiero mostrar al público”. Agarró, lo sacó y abrió y todo el público: “¡Oh!”. Me dice: “Me encanta. Gracias”.

¿Te tomaste una foto con él?
Me tomé una foto con él y hay un video que han puesto en YouTube.

¡Qué bueno!
De Julio Granados y Pedro Almodóvar. Conversamos, después nos encontramos en el lobby otra vez. Me encantó la sencillez. Siempre habían dicho que era medio pedante, pero mentira. Sumamente amable, estábamos conversando.

Eso siempre dicen de la gente que es famosa.
Sí, la gente se inventa historias. Y estaba su secretaria, tenía el poster. Eso me gustó mucho: la secretaria lo sujetaba como un tesoro, así (aprieta el afiche contra su pecho con ambas manos). Estaba la secretaria ahí o su asistente en todo caso, empezamos a conversar con Pedro y “Ah, ¡qué bueno! ¿Vives por acá?”. Yo le digo: “Yo vivo en Nueva York”. Entonces, en un momento vino la prensa a tomarle fotos y cosas así. La chica, la asistente -eso es lo que más me encanta de ella-, me dice (Julio imita el acento español): “Le ha gustado tu poster, porque se lo está llevando a su estudio allá, en Barcelona y me ha pedido que lo cuide bien”.

¡Qué maravilla!
Eso es paja, porque su asistente misma, que venga… ¡Se lo llevó! Es algo maravilloso para mí. Yo sé que mucha gente: “¿Quién es Pedro Almodóvar?”. Whatever… A mí me encanta. Me encantan sus películas, su trabajo. ¡Es tan extraordinario! Otro fue Boy George, que también lo conocí, hablé con él muchas veces. Hay una lista de cuatro o cinco por ahí.

Julio, te agradezco muchísimo. Te felicito porque estás triunfando afuera.
Muchas gracias.

Y estoy seguro que vamos a seguir hablando de ti por muchos años.
Gracias por venir.

Vas a seguir viniendo a dar más conferencias y vas a dar conferencias en todos lados.
Voy a estar viniendo mucho más. Pienso venir a inicios del próximo año y voy a venir a quedarme un tiempito. Estoy oyendo ofertas de trabajos interesantes. De repente, veo para venir a trabajar un tiempo acá, para respirar un poquito y estar en mi tierra, con mis amigos de toda la vida. Muchas gracias por venir desde tan lejos. Ahorita llega otra persona (a entrevistarlo), pero qué bueno que ahora nos estamos viendo, porque nos conocemos por el Facebook. El Facebook me encanta, porque gracias al Facebook yo he conocido gente maravillosa.

Que Dios siga bendiciendo tu talento.
Gracias, Gianmarco.