lunes, 13 de agosto de 2012

Irene Hofmeijer


“El consumo está dirigido hacia productos de corta vida útil”


Entrevista y foto por Gianmarco Farfán Cerdán


La joven ambientalista peruana Irene Hofmeijer Merkelj tiene una evidente preocupación por hacer de nuestra Lima un mejor lugar para vivir. A través de LOOP, empresa social que ella dirige, quiere que cada vez más compatriotas suyos -empezando por los niños- consideren el reciclaje de plásticos como una forma efectiva de disminuir la peligrosa contaminación ambiental que soportamos a diario. Con esa finalidad, LOOP realiza campañas sociales y ofrece talleres educacionales a municipalidades, colegios y empresas. Además de comandar LOOP, Hofmeijer es investigadora asociada de la Unidad de Salud Indígena, de la Fundación Cayetano Heredia.

En la siguiente entrevista, ella nos cuenta el origen suizo -luego desarrollado en Canadá- de su prometedora iniciativa empresarial y ambiental, la cual ya ha cumplido su segundo año de labor. También nos relata lo bien asumida que se encuentra la necesaria cultura del reciclaje en otros países, y analiza críticamente la poca conciencia que, todavía, tenemos los peruanos sobre nuestro frágil y herido medio ambiente.

LOOP es una empresa social dedicada al cuidado ambiental en nuestro país. Sobre todo al tema de los plásticos. ¿Cuáles son los alcances de LOOP?
LOOP son las siglas de Life out of plastic, que significa La vida desde el plástico. Entonces, la misión de LOOP como empresa es concientizar acerca de la problemática de la contaminación plástica. Por eso somos una empresa social y no una empresa tradicional. Nuestra misión central, ante todo, es comunicar esta problemática para incentivar a la gente a adoptar hábitos de vida sostenibles. Esto lo logramos con la comercialización de productos derivados del reciclaje de plástico. Específicamente, con un bolso hecho de botellas recicladas. Cada bolso es hecho de treinta y cinco botellas de plástico. La parte más social son las campañas de educación ambiental que, mayormente, son en colegios donde se hacen talleres. Al final, concluimos con una actividad de limpieza de playas.

Eres una profesional del tema ambiental: este interés por crear una empresa, ¿cómo empezó?
Mi interés por el medio ambiente es algo que siempre he tenido. He crecido en una zona semirural, no urbana. Una vida bien campestre.

¿En dónde?
En Suiza.

Pero eres peruana.
Sí. Soy peruana, nacida en el Perú, pero he vivido dieciocho años fuera del país y acabo de regresar hace año y medio para empezar esta empresa. Siempre he regresado, con regularidad. Siempre he venido a ver a la familia. Pasábamos Navidad acá.

Empieza en Suiza tu interés por el tema ambiental.
Sí. Yo creo que el tema ambiental siempre me ha interesado porque he estado rodeada de naturaleza. Inicialmente, ha sido un interés inconsciente. Una vez en la universidad, cuando vi la oportunidad de estudiar una carrera en medio ambiente, me interesó muchísimo. Ahí fue que realmente profundicé ese interés y lo convertí en mi profesión.

¿Por qué no estudiaste el tema ambiental en una universidad de Suiza y sí en una universidad de Canadá?
El tema de que me fui a estudiar a Canadá es: hice un colegio internacional, y nuestra educación era en inglés, bilingüe. Entonces, al final de los estudios promovían mucho ir a estudiar en un país anglófono. No me interesaba la cultura inglesa, menos la americana, y Canadá como que fue un país neutro entre estos dos. Con muy buenas universidades, también. Quería algo diferente, conocer una cultura totalmente diferente. Yo creo que más que nada ha sido por la universidad. Porque McGill es una de las diez mejores universidades del mundo, es reconocida. Dentro de las que apliqué, ingresé, y era una de las mejores.

En otros países, como Suiza y Canadá, el tema ambiental está bien desarrollado.
Sí, de hecho. Suiza es un país donde en la cultura está el medio ambiente, el reciclaje es algo que se practica hace muchos años. Ya son hábitos culturales el cuidado del medio ambiente. Canadá, también, es un líder en todo lo que es el movimiento ambiental. Quizás parte de eso ha influenciado en mi decisión para ir a estudiar allá. En el ambiente en el cual he crecido, el interés por el medio ambiente es bien diferente. Hay muchos hábitos de vida que la gente no se da cuenta de que son ecoamigables, pero más que hacerlo por un cuidado ambiental, lo hace porque es parte del modo de vida. También por las políticas. Por ejemplo, en la gestión de residuos -que es más lo que yo veo-: en Suiza es costumbre del fin de semana irte a la déchetterie comunal. No te estoy hablando de una ciudad, te estoy hablando de pueblos de mil, dos mil personas. Déchet en francés son residuos. Entonces, déchetterie viene a ser como punto residual. Es un lugar comunal donde tienes un espacio para lo que es la maleza. Otro espacio para todos los muebles antiguos, mesas, sillas. Son como containers: tú vas a cada container y vas a botar lo que (debes). Todo eso tiene una cadena productiva detrás para reaprovechar las sillas de un lado, la ropa.

Hay una cultura del reciclaje.
Claro. Pero es algo que siempre ha existido. Ahora se habla de reciclaje, pero hace veinte años la gente igual lo ha hecho. Es más una cuestión cultural: hay cosas que uno tiene en la casa, en un momento ya no generan utilidad y hay que disponerlas de tal manera. La municipalidad no se encarga de recogerlas. Entonces, tú como ciudadano: es tu responsabilidad de ir a disponer de ellas de la manera adecuada. Para eso, la municipalidad brinda estos puntos de déchetterie, para poder disponer de ellas.

¿Cuando viniste al Perú ya tenías la idea de tu empresa social o es que cuando viste la falta de cultura del reciclaje te animaste?
Lo de la empresa social, lo de LOOP, es algo que se fue desarrollando como idea. Yo siempre he regresado al Perú. Hemos viajado mucho cuando hemos ido al interior. En el 2009 regresé para hacer mi proyecto de tesis en Independencia, en uno de los barrios de las partes altas. Estando ahí me crucé con la falta de manejo de residuos y el hecho de que no se recoja la basura. Yo estaba estudiando factores ambientales. Entonces, era un factor la acumulación de basura y todo. Allí, como que inconscientemente me empezó a interesar. Estuve cuatro meses en Independencia haciendo este estudio, de ahí regresé a Canadá.


Menos reparos a la canadiense que a la miraflorina

¿Cómo sentiste el cambio de vivir en Independencia cuatro meses?
Me gustaba.

¿Sí?
Sí. En realidad, era bien chévere. Fue una muy buena experiencia.

Vivir en un distrito que es tan distinto (al tuyo). Porque tú eres de clase alta.
Sí. Ir para allá es un cambio. ¿Sabes lo que era difícil, para mí, todos los días? El traslado, porque dormía acá (en Miraflores). Pero ese contraste diario: estar en un barrio de clase alta e irte al otro extremo, de una estera que acaba de ser instalada hace una semana, y ver toda la gama de por medio (se queda pensativa)… Porque de Miraflores a Independencia vas como que bajando todos los niveles sociales. Esa transición diaria era agotadora emocionalmente.

¿Tú crees que te enriqueció como ser humano?
Una se siente comprometida. Por ejemplo, para mí, lo más difícil en esta experiencia era cuando me preguntaban: “¿Y tú de dónde vienes? ¿Dónde vives? ¿Dónde te quedas?”. Casi sentía vergüenza de decir que vivía en Miraflores y siempre trataba de evadir la conversación. Era mucho más fácil introducirme como una estudiante de Canadá viniendo a hacer un estudio que introducirme como peruana haciendo un estudio.

Había menos reticencias.
Y menos racismo, en el sentido inverso, también. Y mayor facilidad para que la gente converse conmigo. Cuando me iban conociendo era como “pero tú no eres canadiense, tu mamá es peruana”. Como que ahí salía un poco más la cosa. Hay mucha gente que nunca había salido del barrio. No te hablo del distrito de Independencia: no habían salido del barrio de Villa del Carmen. Eso era muy interesante para mí: ver estos submundos que existen en las ciudades. El cono norte, de por sí, es un lugar sumamente interesante socialmente, con todas las construcciones que se están realizando allá.

Ahí podrías trabajar mucho más, porque en estos distritos de clase baja o pobre, el reciclaje tiene mucho más por recoger.
Sí. ¿Sabes qué? Te voy a terminar de contar la historia de LOOP primero. En la universidad teníamos un concurso para ideas de empresa y un amigo me dijo: “Siempre has tenido esta idea, presenta algo. Hay que escoger una problemática, una cosa puntual”. Dije: “Ya, la basura”. Dijo: “No, eso como que no es muy sexy. Tiene que ser algo más tangible”. Dije: “Ya, los plásticos”. Porque dentro de todas las materias residuales, el plástico es el que genera más problemas, porque nunca desaparece.


El plástico puede desintegrarse en mil años

¿Cuánto tiempo se puede quedar un plástico antes de desintegrarse?
Esa es la palabra clave: el plástico se desintegra, no se biodegrada o se descompone. En desintegrarse puede demorar cien a mil años, pero el pedacito microscópico de plástico va a perdurar en el medio ambiente para siempre.

Siempre va a ser un factor contaminante.
Sí, siempre. El plástico es un derivado del petróleo. Igual como si al petróleo o a cualquier aceite lo mezclas con agua, se hacen burbujas cada vez más chiquitas: nunca se va a homogeneizar el líquido. Es igual con el plástico: nunca va a lograr homogeneizarse con el medio ambiente, integrarse.

Digamos que es un mal necesario, para nuestra sociedad, el plástico. Porque lo usamos para beber, guardar. En el fondo, siempre va a estar.
El plástico antes de los años 50 no existía. No existía, simplemente. Se empezaron a desarrollar las materias plásticas desde los años 20, 30, pero a nivel industrial, comercializado, antes de los 50 no existía. De hecho que hay muchas tecnologías ahora que necesitan del plástico para envasar, pero hay materias derivadas de un proceso natural que sí son biodegradables.

El plástico es un producto de la sociedad de consumo.
Totalmente. El plástico se presentó como el producto liberador de la ama de casa. Era una materia que apareció en los años 50 y va a liberar al ama de casa porque ya no tendría que lavar los platos, podía usar platos descartables, le iba a facilitar la vida en la cocina, y así fue que se presentó. Entonces, realmente es emblemático de nuestra sociedad de consumo. También lo es del consumo descartable. Porque es la materia prima que se usa para todo lo que es descartable: esa noción de que compramos para usar una, dos veces y botar. Ahora, el consumo está dirigido hacia productos de corta vida útil cuando, en realidad, un producto debería durarte un largo tiempo para minimizar el volumen de residuos generados, su impacto ambiental.

Es algo que es muy difícil de reducir.
No estamos tratando de traernos abajo la industria plástica. Para nada. Porque es algo que ya está integrado en esta sociedad. Lo que buscamos es que el consumidor (sepa que) cada vez que compra, él está votando por algo, está apoyando un sistema y un modus operandi con el cual concuerda. Entonces, lo que buscamos es presentarle otras alternativas. Este primer producto es un bolso grande, reutilizable. El objetivo es que en algo tan simple como ir a hacer las compras, te llevas tu propio bolso (saca de su cartera el bolso negro que ha traído envuelto y me lo muestra). Se presenta de una manera compacta. Es algo chiquito, no ocupa sitio, lo puedes poner en tu cartera y al momento que necesitas una bolsa porque estás en el supermercado, puedes sacarla y tienes una bolsa grande para tus compras. Al usar este bolso reduces tu consumo de bolsas plásticas. Puede parecer algo bien tonto, pero cada vez que vas a hacer tus compras son veinte, treinta bolsas plásticas cada semana. Al mes…

Treinta y cinco botellas (de plástico forman un bolso de LOOP).
Claro. Entonces, es un doble beneficio ambiental. Más el hecho de que, por un lado, disminuyes el consumo personal y, por otro lado, haces aprovechable el residuo. La botella que tiene una vida útil de dos días o un día, se va a reutilizar para hacer un producto que tiene una vida útil de tres, cuatro, cinco o diez años.

Tu trabajo, el de tu empresa, es recoger estos residuos de las playas, supongo. Porque en las playas, en los veranos, uno ve un mar de plásticos de todo tipo, sobre todo botellas. Y uno dice: ¿todo esto a dónde va?
Claro.

¡Cuánta contaminación!
Sí. En la parte de las campañas es justamente lo que buscamos. Cuando hacemos la limpieza de playas el objetivo es llamar la atención al consumidor de que su basura termina en algún lugar y hay que disponer de ella de la manera adecuada: en un tacho. Y dos, en la medida de lo posible, reciclarla. Y en lo que recogemos que es reciclable de las playas, entran a la cadena productiva del reciclaje. Ahí contribuimos a una escala simbólica, porque no tenemos la capacidad para limpiar y reciclar las playas del Perú, pero el objetivo es demostrar que nosotros podemos hacer pequeñas cosas en nuestra vida diaria para evitar este problema.

Además, como dicen, todo empieza por el primer paso.
Claro.

Poco a poco se va sumando más gente a tus proyectos.
Y cada vez nuestras campañas, de hecho, han ido creciendo. La primera campaña que hicimos era con cincuenta niños, la última que acabamos de hacer (en Ancón) ha sido con ciento veinte. La primera limpieza de playas que hicimos fue en Chilca. De ahí hicimos en Pachacútec, en Ventanilla. De ahí en el pueblo de Asia, en El Rosario y, ahora, en las colonias de Ancón. Esas han sido campañas de educación ambiental con limpieza de playas.

¿Cuál ha sido la playa donde has encontrado más plásticos, de esas cuatro?
Ancón. Y Pachacútec, también. Las playas del norte de Lima, debido a las corrientes mismas que traen mayor cantidad de residuos, son las más sucias.


Los niños pueden ser agentes positivos de cambio ambiental

¿Y sientes que hay una buena recepción por parte de los escolares en estos talleres, en estas campañas?
Sí. En los talleres, de hecho, los niños están bien conscientes. Y cuando les hablas de la problemática de los residuos sólidos, no les es nada ajeno. Todos han visto basura. Una de las preguntas que siempre hago empezando la clase es: ¿cuántos de ustedes han visto a alguien tirando una botella por la ventana de la combi? Y el 70% siempre levanta su mano. De ahí les pregunto: ¿creen que eso es normal? Y hay como un momento de reflexión. Esto es justo lo que buscamos: que reflexionen sobre el hecho de que lo que ven a su alrededor, ellos como niños lo pueden ir cambiando, pueden ir adoptando un hábito nuevo, y demostrarles las consecuencias de ese gesto. El hecho de ese gesto, de botar por la ventana, ¿a qué lleva? Mostramos el recorrido de esta botella de plástico. Cómo desde la mano del consumidor puede terminar en el mar y las consecuencias que va a tener para la fauna marina.

Los niños se pueden convertir en -a escala micro- gestores de cambio ambiental dentro de sus propias familias.
Exacto.

En su propia comunidad.
Claro. El ideal es empoderarlos a que puedan ser agentes de cambio, darles el conocimiento más allá de que “debes de botar al tacho”. Explicarles el por qué lo debes de botar al tacho y lo que pasa si no lo botas al tacho.

¿Quisieras agregar algo más acerca de LOOP para los lectores?
Que nos apoyen, que compren las bolsas. Por la web nos pueden escribir y nos pueden comprar directamente a nosotros. A treinta soles están. También están en venta en la tienda de Consumidor Verde, en Miraflores, y en los estudios de Lima Yoga. Si por ahí hay un lector con un comercio, interesado en vender bolsas LOOP, también estamos buscando puntos de venta.

¿Están buscando inversores?
Más que inversores, comercios donde podamos poner el producto.

Puntos de venta.
Sí, puntos de venta.

Es un proyecto maravilloso. Que siga creciendo.
Muchísimas gracias. No es solo la parte de las campañas activas en los colegios, también estamos buscando crecer en todo lo que es campañas virtuales. La idea es que la página web de LOOP sirva como un punto de referencia. Dentro de la problemática de los desechos marinos -todos estos residuos que llegan al mar, de los cuales un 80%, 90%, son plásticos- hay muy poca información en castellano. Lo que buscamos es que en la página web de LOOP se cuelgue con regularidad sobre esta problemática en castellano. Y, en paralelo, que Facebook sirva como un punto dinámico de interacción y de información. Ahí a cada rato estamos colgando videos de nuestras campañas, todo. Y links a cualquier artículo, tanto en castellano como inglés, sobre la problemática.

Ejecutores y difusores…
Exacto.

…en el tema ambiental.
Queremos un poco, también, recopilar toda esta información y todas estas iniciativas. Creemos mucho en que colaborando y trabajando juntos se logra más.

Sobre todo con iniciativas privadas.
Sí. En realidad, con cualquiera. Por ese lado, estamos bien abiertos. Por ejemplo, cuando hicimos nuestra campaña de relanzamiento de la marca -que fue en noviembre, con una muestra de arte- invitamos a todas las ONG que están involucradas en temas de conservación marina a usar el espacio para talleres. Siempre buscamos ese tipo de modalidad: de que si queremos hacer algo, no necesitamos hacerlo todo nosotros. Buscamos invitar gente.

Como alianzas.
Exacto, alianzas. Y difundir. Si hay temas que son vinculados a los desechos marinos, la gestión de residuos sólidos, el emprendimiento social, estamos siempre interesados en discutirlos por nuestras redes sociales y la web.

Muchas gracias.
De nada.

2 comentarios:

  1. Estimado Gianmarco, tienes un estilo admirable para emular. Sacaste a relucir precisos detalles de la ardua labor de Irene. Me encantó.

    ResponderEliminar
  2. Me alegra que te haya gustado la entrevista, apreciada Liria. Irene Hofmeijer es, en nuestro país, una profesional innovadora en el ámbito del reciclaje. Bendiciones para ti.

    ResponderEliminar